En el corazón de Ciudad Universitaria, un pequeño héroe de cuatro patas está llevando a cabo una misión que busca salvar al planeta. Salmy, un perrito mestizo de siete años, se ha convertido en un símbolo de la conciencia ecológica dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), promoviendo una campaña que invita a la comunidad universitaria a reciclar el aceite de cocina usado.
Salmy no es un perro común. Acompañado por Juana Villada, una química en alimentos egresada de la UNAM y fundadora de la Asociación Vilma Incluyente, este tierno can se ha convertido en el rostro de la campaña
La iniciativa ha cobrado relevancia por su impacto ambiental y la creatividad con la que ha abordado el problema del manejo del aceite, un residuo que, si no se maneja correctamente, puede generar graves consecuencias ecológicas.
¿Por qué es importante reciclar el aceite usado?
Según estudios realizados por el Consorcio de Aguas de Bilbao Bizkaia, un litro de aceite usado contamina hasta 40,000 litros de agua, equivalente al consumo anual de agua potable de una persona. Esto se debe a que el aceite es 5,000 veces más contaminante que las aguas residuales comunes. Sin embargo, muchos comercios aún desechan el aceite de manera inadecuada, vertiéndolo directamente en las alcantarillas o reutilizándolo de forma peligrosa durante meses.
Este problema fue identificado por Villada en 2013, cuando comenzó a investigar cómo se manejaba el aceite en comercios y puestos ambulantes de la zona.
Salmy, el protagonista de la campaña
Aunque Salmy es un perrito, su trabajo dentro de esta campaña va más allá de ser una mascota. Junto con su amiga Juana, recorre los alrededores de Ciudad Universitaria para recolectar el aceite usado de los comercios.
Salmy, que se siente como en casa en la Facultad de Química, se presenta como el primer contacto con los usuarios que se acercan para entregar su aceite reciclado.