Las aves muestran comportamientos inusuales y expertos advierten repercusiones para la humana

Las aves muestran comportamientos inusuales y expertos advierten repercusiones para la humana

Las aves muestran comportamientos inusuales y expertos advierten repercusiones para la humana Las aves muestran comportamientos inusuales y expertos advierten repercusiones para la humana.

Investigadores alertan que el cambio climático está modificando los patrones migratorios de las aves, una alteración que podría tener efectos significativos tanto en estas especies como en los seres humanos.

Andrew Farnsworth, ecólogo especializado en migración y científico visitante de la Universidad de Cornell, explicó a NBC Connecticut que “existe una estrecha conexión entre la ubicación de las aves y las condiciones climáticas del planeta”. Según el experto, las transformaciones observadas no son aisladas, sino que repercuten en ecosistemas aviares de todo el mundo, generando un “efecto mariposa” global.

Por su parte, Justin Mann, ecólogo del comportamiento en la Universidad de Binghamton (SUNY), señaló que “las aves se ven obligadas a desplazarse hacia nuevas regiones porque las que habitaron por generaciones ya no les ofrecen las condiciones necesarias para sobrevivir”.

Rutas alteradas y pérdida de recursos vitales

Las aves migratorias siguen trayectos específicos y realizan paradas en puntos clave para alimentarse antes de continuar su viaje. Sin embargo, el cambio climático está provocando desajustes en los tiempos y en la disponibilidad de recursos: muchas llegan demasiado pronto o tarde a sus destinos, o se encuentran con que sus fuentes de alimento han desaparecido.

Desde la Universidad de Binghamton comparan este fenómeno con “emprender un viaje por carretera y descubrir que todos los restaurantes y hoteles están cerrados”. La carencia de comida y refugio pone en riesgo su supervivencia y su capacidad reproductiva.

A ello se suman los fenómenos meteorológicos extremos, como incendios forestales y huracanes, que dificultan las travesías. La ampliación de la temporada de huracanes, por ejemplo, incrementa la posibilidad de que las aves enfrenten tormentas al cruzar el Golfo de México.

Disminución de especies y efectos en cadena

El descenso poblacional de aves es alarmante. Un estudio de la Universidad de Cornell publicado en 2019 reveló que desde 1970 han desaparecido cerca de tres mil millones de ejemplares. Además, la Sociedad Nacional Audubon estima que 389 especies norteamericanas podrían extinguirse en los próximos 50 años.

Esta pérdida va más allá del ámbito ambiental. Alrededor del 5% de las plantas dependen de las aves para su polinización, por lo que su reducción afectaría la producción de alimentos y el equilibrio de los ecosistemas. También se verían perjudicados cultivos económicos como el café y el cacao, así como la obtención de compuestos naturales usados en la industria farmacéutica.

En Estados Unidos, especies como el Red Knot, el Swainson’s Thrush y el Black-throated Blue Warbler han sufrido una fuerte disminución debido a la falta de alimento en sus rutas migratorias. Los Red Knots, que viajan del Ártico hasta Sudamérica, han reducido su población en aproximadamente un 75%, afectados por el calentamiento en sus zonas de cría y la elevación del nivel del mar en sus áreas de alimentación.

Adaptación y acciones de apoyo

Algunas aves logran modificar sus rutas de vuelo conforme cambian las temperaturas, aunque otras no poseen esa capacidad. “Observamos que ciertas especies se adaptan al desplazamiento del clima, pero el verdadero desafío lo enfrentan aquellas que no pueden hacerlo”, señala Farnsworth.

Los ornitólogos recomiendan medidas simples que pueden marcar la diferencia: apagar las luces por la noche para evitar que las aves se desorienten por la contaminación lumínica, y colocar comederos o bebederos durante los periodos de migración. Estas acciones, aunque pequeñas, pueden favorecer su supervivencia y contribuir al equilibrio ecológico del planeta.