En los últimos días, TikTok se ha visto inundado de videos sobre una predicción apocalíptica: el Rapture (o Arrebatamiento) ocurriría este martes, 23 de septiembre de 2025.
La creencia, popular en algunos grupos evangélicos, sostiene que Jesucristo regresaría a la Tierra para llevarse al cielo a los "verdaderos creyentes".
La especulación se basa en una interpretación de un pasaje del Nuevo Testamento en la Primera Carta a los Tesalonicenses.
La teoría se ha vuelto viral, con el hashtag #rapturenow acumulando más de 311 mil videos. Mientras algunos usuarios se lo tomaron en serio, ofreciendo consejos como dejar contraseñas visibles o casas sin llave, otros abordaron el tema con humor, haciendo bromas sobre la "moda celestial" o cómo deshacerse de objetos "demoníacos".
La fecha de la predicción proviene de Joshua Mhlakela, un creyente sudafricano que asegura haber tenido un sueño en 2018.
En él, Jesús le habría dicho: "El 23 y 24 de septiembre de 2025 vendré a llevarme a mi iglesia". Según Mhlakela, este evento causaría tanto caos que impediría la realización del Mundial de Futbol 2026.
El mensaje se popularizó en YouTube y, más recientemente, en TikTok. De acuerdo con Google Trends, las búsquedas de "rapture" y "the rapture Tuesday" se dispararon desde el 20 de septiembre. El fenómeno ha generado un debate en línea que mezcla la fe, la curiosidad y el humor.
Esta no es la primera vez que una predicción del Rapture se vuelve viral. A lo largo de la historia, distintas figuras religiosas han intentado descifrar fechas exactas basándose en la Biblia.
En 2011, por ejemplo, el locutor evangélico Harold Camping predijo el fin del mundo para el 21 de mayo, y al no cumplirse, lo pospuso para el 21 de octubre, con el mismo resultado.
Peter Sherlock, teólogo de la Universidad Charles Sturt, explica que este tipo de interpretaciones, que buscan patrones en la Biblia, a menudo reflejan más las incertidumbres de una época que un mensaje literal del texto.
La teología cristiana, en general, enseña a los creyentes a vivir como si cada día fuera el último, ya que el regreso de Cristo podría ocurrir en cualquier momento.