Su presencia fortalece liderazgo y equidad de la mujer en la UANL

Su presencia fortalece liderazgo y equidad de la mujer en la UANL

Su presencia fortalece liderazgo y equidad de la mujer en la UANL Su presencia fortalece liderazgo y equidad de la mujer en la UANL.

En un ámbito donde históricamente los cargos directivos han sido ocupados por hombres, hoy una mujer encabeza uno de los espacios más estratégicos del deporte universitario en el norte del país.

Se trata de la maestra Margarita Ortega Ciriano, jefa de equipos representativos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), quien ha convertido su propia historia como atleta en motor de liderazgo para nuevas generaciones.

Originaria de Durango, Ortega Ciriano llegó a Monterrey en 2004, con apenas 18 años, tras ser reclutada por entrenadores universitarios que detectaron su talento en el basquetbol durante competencias nacionales.

Dejar su estado y a su familia no fue sencillo, pero el respaldo de sus padres y su determinación por crecer en el deporte la llevaron a aceptar la beca y enfundarse la camiseta universitaria.

Durante seis años representó con orgullo a la UANL en el basquetbol, consolidando una etapa que marcó su vida. Sin embargo, su vínculo con la institución no terminó en la duela.

Tras concluir la Licenciatura en Organización Deportiva, inició su camino en el área administrativa, primero en el seguimiento de los torneos interuniversitarios y después dentro de la estructura formal de la Dirección de Deportes.

En 2022 asumió la jefatura de los equipos representativos Tigres, un nombramiento que, reconoce, significó un parteaguas personal y profesional.

"Es un gran orgullo que se hayan fijado en una mujer para este puesto, sobre todo en un departamento donde tradicionalmente ha habido hombres”.

Margarita Ortega Ciriano
Jefa de equipos representativos de la Dirección General de Deportes de la UANL

La directiva subraya que el reto no solo implica coordinar a entrenadores y atletas de alto rendimiento, sino también abrir camino en un entorno donde todavía persisten inercias culturales.

No obstante, considera que los tiempos han cambiado y que hoy existe mayor apertura para reconocer el liderazgo femenino en el deporte.